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Entre la Pérdida y la Transformación: Explorando Duelos y Psicosis

Actualizado: 30 nov 2024

Explorando Duelos y Psicosis: La Danza de lo Real y lo Imaginario


Cuando atravesamos momentos de duelo o nos enfrentamos al desafío de una psicosis, nos sumergimos en dos de los fenómenos más profundos de nuestra mente. Ambos involucran una sensación de pérdida en nuestro mundo simbólico, y aunque su experiencia clínica difiere, ambos encuentran respuesta en nuestro mundo imaginario.


La Desintegración del Mundo Imaginario

En la perspectiva de Lacan, el duelo se vincula con la estructura de la psicosis. En la psicosis, la falta del "Nombre del Padre" en nuestro mundo simbólico desencadena un caos en nuestra realidad imaginaria. Esto lleva a una cascada de cambios en nuestra percepción de la realidad, hasta que finalmente encontramos estabilidad en una especie de delirio. Por otro lado, en el duelo, experimentamos una especie de agujero en nuestra realidad emocional, una sensación de vacío provocada por la pérdida de alguien importante. Esta pérdida desestabiliza nuestras percepciones; por ello buscamos respuestas en el mundo exterior.


El Duelo: un Viaje de Transformación

El proceso de duelo es como una montaña rusa emocional. A medida que nos desprendemos de los recuerdos e imágenes que teníamos del ser querido fallecido, enfrentamos nuestra propia fragilidad y vulnerabilidad. Pero si avanzamos en este proceso, nos damos cuenta de que la pérdida nos ha cambiado. Ya no somos los mismos. Nos transformamos a través del duelo, encontrando nuevos significados y reconstruyendo nuestra relación con el mundo.


El Desafío del Duelo: Transformación y Liberación

El duelo nos desafía a mirar hacia adentro y afrontar nuestra propia mortalidad. Nos obliga a enfrentar la realidad de que algún día también partiremos. Pero también nos ofrece la oportunidad de crecer y encontrar nuevos significados en nuestras vidas. A medida que nos enfrentamos a la pérdida, aprendemos a valorar más profundamente lo que tenemos: nuestra propia vida; aún.






Explorando Duelos y Psicosis desde la Teoría Psicoanalítica


Lo que se produce entonces es algo de lo cual ya expliqué su parentesco con el mecanismo psicótico en tanto que es con su textura imaginaria, y solamente con ella, que el sujeto puede responder allí. Lacan. El deseo y su interpretación. Clase 19.“Falofahía


Existe una relación entre dos de los fenómenos psíquicos que mas conmocionan la subjetividad, el duelo y el desencadenamiento de una psicosis. En ambos casos se enfrenta el sujeto a la falta en el registro Simbólico, y si bien la fenomenología clínica de éste encuentro difiere en cada uno de los casos, es con lo Imaginario que el sujeto puede responder.

La disolución imaginaria.


En Lacan, la clínica del duelo está relacionada con la estructura psicótica.

La forclusión del significante Nombre del Padre en lo Simbólico, produce el derrumbe del Imaginario del sujeto y la aparición del significante en lo Real. “Es la falta del Nombre del Padre en ese lugar la que por el agujero que abre en el significado inicia la cascada de los retoques del significante de donde procede el desastre creciente de lo Imaginario, hasta que se alcance el nivel en que significante y significado se estabilizan en la metáfora delirante”[1]. De ésta manera describe la coyuntura dramática del desencadenamiento de una psicosis, instante en el cual el sujeto, debiendo metaforizar su posición subjetiva recurriendo a la significación fálica, responde en el Otro un puro y simple agujero. En la paranoia puede observarse clínicamente el momento fecundo en la experiencia enigmática, Jaspers la llamó vivencia de significación: “las vivencias primarias del delirio son análogas a este ver significaciones. La conciencia de la significación experimenta una transformación radical. El saber que se impone de inmediato es la vivencia primaria del delirio…este temple delirante general, sin determinados contenidos, tiene que ser por completo insoportable. Los enfermos sufren horriblemente y ya la adquisición de una representación determinada es como un alivio”[2]. El momento de la experiencia enigmática es el correlato de la forclusión del significante Nombre del Padre.


Fenomenología del duelo


Aquí el agujero se presenta en lo real de la experiencia del sujeto, es decir que el duelo es un mecanismo psíquico inverso al de la forclusión. La muerte de un ser esencial para el sujeto de duelo, esencial en cuanto le da consistencia al Imaginario por su función significante, constituye a este ser no solo en objeto de deseo, es decir, libidinalmente investido, sino además por su desaparición, se constituye en objeto en el deseo, en la medida en que el objeto libidinal, el objeto en el fantasma está fundamentalmente perdido. En este sentido el objeto, velado en la imagen del otro i(a), se hace presente en lo real, es decir, su absoluta inexistencia.

Ahora bien, ¿Por qué es tan doloroso un trabajo de duelo? Se puede intentar una respuesta comparando el duelo con la fenomenología de la psicosis. Así como la presentificación del agujero en lo Simbólico es por completo insoportable para el psicótico, para el neurótico, el agujero en lo real de su experiencia produce una vacilación fantasmática que desestabiliza los significantes en el Otro. En este agujero se proyecta ese significante faltante, esencial en la estructura del Otro, ese significante cuya ausencia vuelve al Otro impotente para dar la respuesta. Ese significante es el falo bajo el velo. El muerto se constituye entonces en un ser fálico que se presentifica sin velo, faltante, ocasionando la vacilación del fantasma que llama al Simbólico todo, es decir, a la comunidad, la cual mediante los ritos funerarios satisface la memoria del muerto.


¿Qué quiere decir Lacan cuando afirma que el sujeto de duelo así como el psicótico desencadenado, responde a la presentificación de la falta en el Otro con el Imaginario?


En el duelo, este agujero en lo real de la experiencia del sujeto es llenado con las imágenes del objeto por el que se hace el duelo “Es porque ese significante… no puede articularse a nivel del Otro, que vienen, como en la psicosis —y es porque el duelo se emparenta con la psicosis— a pulular en su lugar todas las imágenes por las cuales aparecen los fenómenos del duelo, y por las cuales los fenómenos de primer orden, aquellos por los cuales se manifiesta, no tal o cual locura particular, sino una de las locuras colectivas más esenciales de la comunidad humana como tal, es, a saber, lo que esta ahí puesto en primer plano…, el ghost, el fantasma, esta imagen que puede sorprender el alma de todos y cada uno”.[3]


El trabajo de duelo


Se inicia con el imperativo del principio de realidad de volver a situarse en el Otro luego de haber sobre investido en serie todos los rasgos de la persona por la que se hace el duelo, hasta haber reducido el objeto a los significantes que lo representaban y que hacían a su consistencia. Desinvestido el objeto de su cobertura imaginaria i(a), cae sin ningún otro soporte narcisista y el trabajo de duelo finaliza. “Sabemos que el duelo por doloroso que pueda ser, expira de manera espontánea. Cuando acaba de renunciar a todo lo perdido, se ha devorado también a sí mismo y entonces nuestra libido queda de nuevo libre”[4]

En el duelo el sujeto no pierde como en la psicosis su punto de identificación, sino su posición simbólica en tanto ser hablante ante el Otro, es decir que se está de duelo por los objetos que cubrían la falta simbólica, que eran soporte de la castración en el sujeto, que regulaban su posición fantasmática y definían su lugar en el mundo. Esta es la presentación sintomática, o clínica del duelo.

En el seminario X Lacan hace un nuevo aporte a la problemática del duelo. Dice que no solo se esta de duelo por el objeto, sino también por el objeto que uno fue para el Otro en la medida en que representaba su falta, y cuando la falta le vuelve al sujeto, éste se encuentra con su castración, con su falta en ser. El sujeto ha sido simbólicamente castrado, con lo cual la función del duelo no sería la sustitución del objeto, sino la transformación de la relación del sujeto con el objeto fantasmático.


“Un duelo ofrece la ocasión para que una recomposición significante tenga lugar en la estructura”[5], significa convocar en el lugar de la pérdida algún ser fálico para poder sacrificarlo. Hubo duelo si se hizo efectivo el sacrificio del falo; el sujeto habrá perdido no solamente a alguien sino además un pequeño trozo de sí.



Clínica del duelo en Lacan
Duelo y Psicosis


Notas


[1] Lacan. “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”

[2] Jaspers. “Psicopatología General”

[3] Lacan. ibid.

[4] Freud. La Transitoriedad[5] Guillermo Apolo. “La función del duelo es articulable con la función del padre”. www.kennedy.edu.ar


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