
Herramientas para afrontar la ansiedad y las fobias
La ansiedad es una emoción natural y forma parte de la experiencia humana. Se intensifica cuando sobreestimamos las situaciones que la generan y subestimamos nuestra capacidad para enfrentarlas.
No son las situaciones en sí las que causan ansiedad, sino cómo las interpretamos y manejamos, lo que afecta nuestros sentimientos y comportamientos.
La ansiedad proviene de pensamientos automáticos que distorsionan la percepción sobre nosotros mismos, los demás y el mundo; estos pensamientos suelen implicar amenaza y peligro. Son pensamientos disfuncionales que generan emociones como miedo, pánico y conductas de evitación, que perpetúan el ciclo de sufrimiento.
A diferencia del miedo, que surge ante una amenaza inmediata, la ansiedad se relaciona con la percepción de peligros futuros.
Es importante normalizar y aceptar la ansiedad, ya que resistirla solo aumenta el sufrimiento. La evitación puede parecer una solución, pero en realidad, amplifica la ansiedad a largo plazo.
Aunque los síntomas físicos de la ansiedad pueden parecer perjudiciales, en realidad, esta emoción tiene beneficios. Nos mantiene alerta ante posibles peligros y nos prepara para actuar. Además, la ansiedad puede motivarnos para situaciones importantes.
Aprender a manejarla de manera saludable es clave para disfrutar de sus beneficios y minimizar sus efectos negativos.

Cómo se Manifiesta la Ansiedad
Comprender la fobia específica

Comprender la agorafobia

Comprender el ataque de pánico

Comprender la fobia social


Comprender la ansiedad generalizada

Técnicas y Recursos de Relajación




TÉCNICA DE CALMA
Aceptá tu ansiedad. No luches contra eso. Reconoé que está ahí por una razón. Reemplazá tus emociones negativas
Contempla todo lo que te rodea: sal de ti mismo. Conéctate con lo que sucede a tu alrededor. Tú no eres tu ansiedad. Describe lo que está sucediendo en el mundo exterior a ti. Desvía tu atención desde dentro.
Actuá como si no estuvieras ansioso. "¿Qué haría ahora si todo estuviera bien?"
Intenta reducir la velocidad. No evites la realidad pensando que puedes escapar de la ansiedad.
Liberá el aire de tus pulmones lentamente. Inhalá y exhalá con calma y gradualmente. Sin apuro. No hay bien ni mal. Simplemente dejá que el aire fluya.
Mantené los pasos anteriores. Repetilos nuevamente en el mismo orden: aceptá, contemplá, actuá y respirá.
Examiná tus pensamientos, sin prisas. Simplemente observá cómo estás pensando. Intentá examinar tus pensamientos y buscá en ellos elementos de la realidad. Pensá racionalmente.
¡Sonreí, lo lograste! Has llegado lejos y creo que te sientes mejor. La vida está hecha de fases y vos estás superando ésta. Al aceptar tu ansiedad, podrás afrontarla cada vez de forma más eficaz.
Esperá el futuro con aceptación. La ansiedad no desaparecerá mágicamente. Pero tené en cuenta que la próxima vez que surja, estarás mejor preparado












